(Anecdotas)
Tiempos aquellos
(Recuerdos De Ezequiel Holmberg)
Era el año 1944. Yo jugaba por primera vez el campeonato en Primera y llegamos al último partido que era con el CASI, en la vieja sede de Nuñez (donde es ahora el Club Hípico). El CASI nos llevaba un punto y en ese partido se definía el campeonato. Les ganamos 8 a 3, si mal no recuerdo. En esa época, era una norma que el Club, cuando jugaba local -y despues del tercer tiempo- invitaba a comer en Viamonte al club contrario. Era una costumbre y venían muchos de otros clubes porque sabían que esa noche había fiesta.
Nosotros invitamos al CASI a comer y se llenó la sede de gente. Eran las nueve, se hicieron las nueve y media, las diez de la noche y no aparecía nadie del CASI. Empezamos a pensar en el motivo porque el CASI no era de hacer esas cosas. De repente empezamos a escuchar cornetas en la calle. Salimos a ver y nos encontramos en la esquina de Montevideo y Viamonte un cortejo fúnebre. Venia la gente del CASI caminado por el medio de la calle con un cajón y con velas. En el cajón "Descansa en paz" un jugador de ellos con la camiseta del CASI y los demás marchaban en cortejo fúnebre porque habían perdido el campeonato contra nosotros. Entraron al Club, pusieron el cajón sobre la mesa (la misma, que todavía está en el living) y se armó un festejo espléndido.
Fue algo muy original y muy lindo. A pesar de haber perdido el campeonato, tuvieron el suficiente humor como para tomarselo así. Todo el mundo festejó la idea y se quedaron a comer....
Nota apreciada en la revista del Club Universitario de Bs.As.
El "Che" y el Rugby
Corrían los años 40 y el equipo de rugby del SIC se preparaba para una nueva temporada con los entrenamientos preliminares. Los jugadores corrían la cancha entera, pateando y pasándose la pelota. Muchos ya eran veteranos en el equipo pero había varios nuevos a los que se estaba probando. El capitán del equipo, Mario Dolan, estaba a cargo del entrenamiento y también de la selección del equipo titular. Le llamó la atención entre los nuevos un joven delgado y serio, recién llegado de Córdoba, que mostraba buenos instintos y movimientos de rugbier. Se llamaba Ernesto Guevara de la Serna. Apenas si lo conocía pero le habían dicho que era sobrino del Presidente del SIC, Martín Martínez Castro, un abogado de San Isidro, socio fundador del club. Martinez Castro vivía en una vieja casona colonial de San Isidro donde ahora está el Colegio de Abogados y estaba casado con María Luisa Guevara Lynch, hermana del padre de Ernesto. A Mario Dolan le llamaba la atención que a este posible compañero de equipo le faltaba el aire después de correr un poco, tanto que tenía que salir de la cancha frecuentemente para usar un nebulizador de mano. De allí volvía con un poco mas de aire pero todavía agitado y tosiendo. Dolan era estudiante de medicina de los últimos años e inmediatamente se dió cuenta que el joven candidato tenía un asma severa..
Terminado el entrenamiento, Mario Dolan lo llamó a Guevara y le habló a solas con calma. Los partidos que el SIC tenía que jugar iban a ser muy reñidos y no podían tener en el equipo un jugador con un asma tan severa. En esas condiciones de salud no se lo podía aceptar en el equipo. Ernesto Guevara le contestó que a pesar del asma que tenía desde niño él había estado jugando en Córdoba de medio scrum sin ningún problema. El manejaba solo su enfermedad muy bien y podía jugar en el SIC. Dolan insistió que como capitán del equipo no lo podía aceptar pero si el asma mejoraba lo iban a considerar de nuevo en otra temporada. Ofendido, Guevara, se fue del club diciendo que iba a buscar otro equipo para seguir jugando al rugby.
Pasaron varios meses y la temporada de rugby ya estaba por terminar. El partido decisivo por el primer puesto se iba jugar entre el SIC y un cuadro “rejuntado”, de jóvenes, en su mayoría también de San Isidro, al que habían llamado “Atalaya”. Fue un partido muy peleado y el tanteador estaba parejo hacia el final del segundo tiempo. De un scrum fijo en las 10 yardas del SIC, el medio scrum de Atalaya se escapó con la pelota por el wing ciego y apoyó. ¡Atalaya ganó el partido y el campeonato! Desde la tercera línea de su formación, Mario Dolan no se dio cuenta que el try lo había logrado aquel joven asmático que él había rechazado al principio de la temporada, Ernesto Guevara. Tampoco sabía Dolan que Guevara era el editor, director y solitario reportero de la única revista de rugby que se editaba en el país en ese momento, “Tackle”. En la revista Guevara aparecía con el seudónimo de Chang Sho, que era la orientalización de su verdadero apodo de “El Chancho”.
El tercer tiempo ese domingo en el SIC no fue tan alegre como de costumbre. Habían perdido el campeonato. De todas maneras comenzó a correr la cerveza junto con los comentarios del partido, como de costumbre. La camaradería del rugby flotaba en el ambiente y los jugadores de ambos equipos charlaban animadamente. Mario Dolan estaba conversando con varios compañeros y contrarios. De golpe apareció Ernesto Guevara en el salón y se dirigió directamente hacia donde estaba Dolan. Interrumpió la conversación del grupo y lo increpó duramente:
“¿Vos sos el desgraciado que no me dejaste jugar en el equipo del SIC? Mirá vos, yo soy el que les hizo el try al final del partido para que aprendas. Así vas a saber que yo puedo jugar al rugby”. Mario Dolan, mas grande en físico y edad, trató de no darle mayor importancia al incidente y procuró seguir con la conversación interrumpida pero, persistente, Guevara siguió: “Si sos hombre vení afuera que te voy a romper el alma”. Para entonces los otros jugadores tuvieron que separarlos y el incidente terminó así. Dolan y Guevara fueron separados, y nunca mas se volvieron a ver. Mario Dolan se hizo psiquiatra y fue a vivir a New York. Ernesto Guevara también se recibió de médico pero se hizo guerrillero en Cuba con Fidel Castro y alcanzó fama internacional como “El Che”.
Por Arturo R. Rolla Gehan
Desde Boston Especial para The Southern Cros
Cosas del Rugby
Mientras en el fútbol hubo muchos casos de sobornos para ascender o evitar el descenso, el rugby dio en 1961 un ejemplo extraordinariamente aleccionador. Habiendo descendido a la segunda división los dirigentes del club Curupaytí invitaron al periodismo deportivo a tomar una copa despues del último partido del certamen "para festejar nuestro temporario descenso a la segunda división". Evidencia de una diferente moral deportiva que siempre hubo en ambos deportes.